NOTA DE TAPA: ATTAQUE 77

"Hacía 3 años que Ciro se quería ir"

La nueva fórmula de Attaque 77 no piensa mirar hacia el pasado. Dicen que ahora hacen lo que se les antoja y que “sin dudas” es su mejor etapa. El disco nuevo, la vida en Tanti, el modelo social que no funciona, el anarquismo y los motivos de por qué no tienen ningún tipo de relación con Ciro.





“Luego de un largo periodo de balance personal y reflexión he resuelto dar por terminado mi ciclo como integrante de Attaque 77. Así como una vez la pasión por descubrir la vida me llevo a formar parte de este maravilloso proyecto a lo largo de nada menos que 21 AÑOS, hoy las mismas inquietudes me impulsan a aventurarme en un viaje personal, por ahora con rumbo incierto”, anunciaba Ciro Pertusi el pasado 19 de febrero, en una carta dedicada a su “querida familia Attaque”.


Borrón y cuenta nueva. El cantante y guitarrista abandonaba el barco. Se llevaba consigo dos décadas de trayectoria y un reconocimiento eterno. Para el resto del grupo, tal decisión impulsaría a tomar las riendas o, mejor dicho, los salvavidas, para no hundirse en el pasado. Aunque también los llevaría a la más plena indiferencia, y ya no había más “Hacelo por mí” que valga.


“Si se salió del grupo me parece lo más sano para él; que se separe definitivamente o que por un tiempo tome mucha distancia”, dice a 9 meses de la separación Mariano Martínez, quien tomó la posta de la voz principal y hasta el momento no se queja, al contrario, el lugar le sienta bien.

Attaque 77 es un trío. Es un fucking punk-rock-trío. La nueva tripulación de la nave tiene un disco a estrenar, ganas de tocar, y una productora que se ubica en el riñón del barrio de Palermo, donde ahora están sentados Mariano, Luciano y Leonardo, uno al lado del otro. Afuera paró de llover hace rato y hay mierda de perro en la vereda.


-Con esta nueva formación, ¿Qué sensaciones tuvieron al grabar “Estallar”?
-Luciano: La verdad que nunca hicimos un disco de este modo, en un estudio propio y con todo el tiempo del mundo. Empezamos a ensayar en enero, después compusimos y juntamos el material. Todo quedó terminado para mediados de octubre y se lanza el 17 de noviembre. Lo principal para nosotros era estar compenetrados en ese lugar y no trasladar nada de lo que había pasado, es decir, de la partida de un integrante de la banda. Nos fue muy fácil porque nos conocemos hace 20 años y grabamos muchos discos juntos. Sin querer ya nos habíamos adentrado a una cierta estructura, donde todo se hacía de determinado modo.

-Lo grabaron en Córdoba
-Luciano: Sí, en la casa donde vive Mariano. El lugar está plantado en una sierra panorámica, en Tanti, que te permite también disfrutar de la naturaleza y estar relajado. O sea, si no había onda para grabar, nos íbamos al río a tomar unos mates. Estábamos como en su casa (risas).
-Mariano: ¿Cómo es estar íntegramente al mando de la voz?-Mariano: Para mí no hubo ningún cambio. Las cosas no suceden solas. Para empezar, Ciro hacía 3 o 4 años que se quería ir, lo único que logré hacer fue que se quedara un tiempo más. Que yo empezara a cantar en los últimos años fue una consecuencia natural, porque crecí como músico y como persona. Hay que saber cantar, tener cierta actitud, animarse y tener la necesidad de expresarse. Por lo menos en mi caso es así. Además me estoy metiendo cada vez más en la movida de las grabaciones. Aprendí mucho de los productores y técnicos con los que trabajamos. Como de Álvaro Villagra, Michelle Peyronel, Juanchi Baleirón, o de Jim Wirt (productor americano que participó de la grabación de “Un día perfecto” de 1996). Siempre estuve muy pegado a ellos y esa fue mi forma de aprender, a los golpes.

-Volviendo al tema de Ciro, ¿Cómo es la relación con él?
-Mariano: No hay absolutamente ninguna relación. Cuando pasa algo así la gente está esperando piñas, peleas, puteadas y si esto pasa por los medios mucho mejor. Acá eso no sucedió. Mal o bien siempre intentamos el diálogo, con algunos roces y todo. Es lógico que no haya ninguna relación porque lo conozco desde que teníamos 12 años, es decir, de ser amigos de chicos fuimos socios y compañeros de trabajo en la banda, que con el tiempo se convirtió en una pelota de nieve.
-Luciano: Uno de sus motivos fue sus deseos de estar lejos de toda cuestión musical, mediática y pública. Entonces acercarlo a Attaque obviamente sería ir en contra del propio grupo. -Mariano: Nadie sabe en realidad los verdaderos motivos, los debe saber él solo (dice tajante pisando las últimas palabras de Luciano) En su momento dijo tal o cuál cosa. Creo que el único que lo sabe, o lo intentará saber, vuelvo a decir, es él.

-¿No hay posibilidades de que se rearmen?
-Mariano: No, ninguna. Por lo menos a mí no me interesa volver al pasado en nada, esa no es mi actitud frente a la vida. Igualmente, no puedo descartar retomar una relación con Ciro, que puede ser personal, no sé si musical, o de trabajo. Pero no es algo que por lo menos estemos pensando hacer. Encima, recién hace unos meses que se fue ¿Qué vamos a estar pensando, en que vuelva? No. Para mí este es el mejor momento del grupo, sin dudas. Hacemos realmente lo que se nos antoja, cuando queremos, elegimos nuestra carrera y tenemos mucha experiencia y cierta madurez en algunas cosas que hemos logrado. Esto es como que nos alargó la vida, ahora tenemos un grupo nuevo con ganas, que antes no las teníamos tanto por una cuestión de desgaste de la fórmula.

-Son de pegarle palos al Gobierno y de reflejar en las letras algunas situaciones dramáticas del país, ¿Por qué?
-Luciano: Si las temáticas sociales y lo que vivimos día a día tuviera una mayor parte de alegría y felicidad, las letras de Attaque serían mucho más felices. No podemos desatender cuestiones que nos angustian y nos generan injusticia. Entonces por ahí siempre hay un lei motiv reiterativo. Aunque también nos encanta cuidar a nuestros hijos o tener un amor. Así conviven las sensaciones del ser humano.


-¿Se carajean con el sistema político?
-Luciano: Estamos siempre en contra del poder de turno o del que sea. Porque creemos que para llegar a alcanzarlo hay un montón de actitudes y situaciones que se manejan con corrupción.
-Leonardo: Hay que analizar también lo que significa el poder para la gente que tiene codicia y ambición. De cómo puede convertir al ser humano.
-Mariano: En el disco nuevo hay un tema que se llama “Dales poder” que habla de una situación cualquiera de poder, como poner a alguien parado en una puerta para que no deje pasar a cierta gente. Y esa situación puede transformar la personalidad de cualquier buen vecino y convertirlo en un potencial dictador. El poder da vuelta cualquier personalidad.


-En ese sentido, el estrellato o la música, ¿no dan poder?
-Mariano: Sí. Está lleno de músicos que han perdido la cabeza por eso y han desviado el por qué de su creación artística, justamente por el poder que da salir en la tele. La fama, en algún aspecto, es más poderosa que el dinero. Hay una confusión grossa en ese sentido. Se vive mucho ese tipo de frivolidades. Para mí la sociedad no funciona y por eso la abandoné y me fui a vivir a la montaña. No tengo con qué desayunarme, no me interesa. No creo que tenga solución todo ese círculo vicioso entre el poder y el contra poder, y esa guerra que se genera. Pienso que hay que esperar a que explote. Lo veo desde las sierras y cada vez que vengo a la Ciudad es como un choque muy frontal, y cada vez está más amargo y sórdido.


-Allá por los ‘60s el rock pregonaba justamente un cambio en la sociedad, ¿Tiene una función social hoy?
-Leonardo: Existe una intención de parte de la gente que produce arte de dar un mensaje con lo que dicen y tratar de cambiar algo. Lamentablemente es un país en donde siempre se hace una analogía con el fútbol, donde se cree que el éxito es siempre ganar, y no jugar para divertirse, porque si perdés sos un looser. Entonces estamos en una sociedad con los roles totalmente invertidos. Eso produce una desazón tremenda con lo que se refiere a ganar, y se torna una situación muy difícil.-


por Revista Filo